Hay una forma muy fácil de alargar un juego: añadir pasos. Encontrar una llave para encontrar una nota para encontrar otra llave. Funciona sobre el papel, y es justo lo que queremos evitar.
Una regla
Cada paso de un puzle tiene que cambiar cómo se siente el jugador o enseñarle algo del lugar. Si no hace ninguna de las dos cosas, fuera.
Cómo lo comprobamos
Para cada puzle apuntamos sus pasos y nos hacemos tres preguntas:
- ¿Este paso añade tensión o solo tiempo?
- ¿El jugador lo echaría de menos si no estuviera?
- ¿Encaja con lo que está pasando en la historia en ese momento?
Si las respuestas son "tiempo", "no" y "no mucho", lo quitamos o lo fusionamos con otro paso.
Quedarnos con las buenas ideas
No toda idea extra es relleno. Algunas propuestas sobrevivieron porque hacían los momentos más tensos, no más largos. La diferencia está en si el jugador piensa "¿y ahora qué?" o "¿qué ha sido eso?".
Seguiremos haciendo pruebas con gente que nunca ha visto el juego, porque la única forma real de saber si algo se hace pesado es ver a otra persona jugarlo.